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Condiciones para el diálogo

El Diálogo Social y, sobre todo, su institucionalización y eficacia, demandan la existencia de determinados presupuestos, sin los cuales no sería posible alcanzar los efectos esperados. Entre las principales condiciones base están:

Apoyo político institucional

Supone el compromiso decidido del Ministerio del Interior para la promoción del diálogo, el cual se materializa en contribuir a crear las condiciones para que sea posible y efectivo. Asimismo, significa la alineación de la Estrategia al interior de la institución y el liderazgo del Ministerio en la coordinación con otros sectores gubernamentales para facilitar la viabilidad de los acuerdos locales. Sobre este aspecto, el experto comenta:

Estamos frente a un cambio cultural sobre la forma como el Gobierno, en este caso el Ministerio del Interior, se aproxima a la ciudadanía, pero no habrá tal cambio si éste no se expresa primero en el comportamiento interno del Ministerio del Interior. De no ocurrir, nadie creerá en la propuesta del Ministerio. (Álvaro García, Taller Diálogo Social, Dic 2012)

Claridad en los objetivos del diálogo

Tanto el Gobierno como los sectores sociales convocados deben explicitar claramente los objetivos que pretenden alcanzar con el diálogo y la concertación. No debe haber segundas intenciones.

Interlocutores representativos

El diálogo social no es eficaz ni legítimo, si los participantes carecen de la legitimidad necesaria para la toma de decisiones.

Objetivos de valor compartidos

El diálogo social, requiere que los actores compartan objetivos superiores que les interesa alcanzar mediante el ejercicio de diálogo. Esa coincidencia en los objetivos es parte de la cultura del diálogo, todavía por construir o al menos por consolidar, dirigida a reducir el conflicto. Esto no significa el abandono de la defensa de los intereses particulares, pero supone que hay intereses superiores susceptibles de aceptación por los actores sociales.

Valor compartido es el eslabón con mayor potencial de desarrollo y el más débil en nuestros países. (Álvaro García, Taller Diálogo Social, Dic 2012).

Aceptación de la necesidad del diálogo social

Los actores deben estar plenamente convencidos de que el diálogo social y la concertación son necesarios, tanto desde la perspectiva de dar legitimidad y eficacia a los acuerdos, como desde la convicción de que el diálogo social expresa una vía de participación que consolida la democracia. Sin esta convicción, el diálogo sólo sería un ejercicio formal.

Reconocimiento recíproco

Es importante para el desarrollo del diálogo, una actitud de reconocimiento recíproco, que trascienda la simple aceptación formal. Debe aceptarse la validez y necesidad de la participación de los otros interlocutores, para que el diálogo se desarrolle en un clima que favorezca su eficacia. Esa aceptación debe ser auténtica y no puramente formal.

Información adecuada

Las partes en el diálogo social deben disponer de información clara, oportuna y veraz para que su actitud sea favorable tanto al diálogo como a los eventuales acuerdos a que el mismo pueda conducir. Particularmente importante es la disposición del gobierno a suministrar a los actores información relativa a los fundamentos de sus propuestas o posibles decisiones, a sus reales intenciones frente al diálogo y a las medidas o políticas que intenta poner en marcha con el aval del diálogo.

Fortalecimiento de la capacidad técnica

Los interlocutores deben estar técnicamente preparados. De lo contrario, el diálogo pierde eficacia y la concertación se hace más difícil. La falta de preparación técnica para afrontar determinados temas puede afectar significativamente la actitud de las partes en el escenario del diálogo social y generar oposición en lo que realmente es desconocimiento del tema. Por ello, la capacitación debe hacerse en una doble vía: capacitación para el diálogo, pero también capacitación técnica en los temas sometidos al diálogo.

Capacidad de cumplir lo pactado

Es un punto que destaca la importancia que tiene el cumplimiento voluntario de lo acordado. Los compromisos asumidos por las partes en el acuerdo deben incluir un firme propósito de dar cumplimiento pleno, leal y oportuno a lo convenido.

Manejo ético

En el diálogo social y, particularmente, en la concertación, es necesario un escrupuloso comportamiento ético. Sin el mismo, las partes pierden confianza y se destruyen las posibilidades futuras de desarrollo del diálogo. Mencionamos algunos requerimientos para alcanzarlo:

Los sectores deben tener manejo y conocimiento de los temas que surgen en los comités de diálogo.

La participación en el diálogo debe ser real y no simulada.

Si hay acuerdos, deben respetarse los compromisos adquiridos. Los representantes de los sectores sociales deben, de buena fe, realizar todos los esfuerzos necesarios para que sus representados acepten los puntos acordados.

Idoneidad del facilitador que conduce el diálogo. Esta persona, hombre o mujer, interno o externo a la comunidad, propiciará el diálogo y la reflexión en forma respetuosa, cálida y efectiva logrando generar ambientes de confianza, condiciones objetivas y subjetivas para acercar actores, procesos y agendas; será capaz de favorecer condiciones para el desarrollo de sinergias y procesos fecundos de generación de ideas, a la vez que contribuirá con la identificación de objetivos compartidos movilizadores, y con el despliegue de capacidades, facultades y potencialidades para movilizar al colectivo. En síntesis, su papel consiste en motivar, orientar, moderar y acompañar los procesos de diálogo.